Más   
info   
Libro 'Beber agua de mar' Ir a versión no móvil

Enfermos en hospitales: qué hacer

última actualización: 3/4/2016

Preámbulo

  • En esta página se comentan hechos que ocurren en hospitales. Dado que en el mundo (desde donde puede leerse esta página), hay mucha diversidad, aquí se usan expresiones ambiguas. En cada país se cumplirá más o menos lo dicho aquí).
  • Lo primero que tenemos que hacer al iniciar y acabar cualquier acción es rezar. Igualmente en un hospital, aunque la dolencia que nos haya llevado a él sea banal. (Lo mejor es llegar a rezar siempre, de día y durmiendo, tal como explica este libro tradicional ruso).

Qué tenemos que hacer

Apartados:

Reducir o eliminar la medicación excesiva

Todo medicamento tiene sus efectos perjudiciales y el enfermo ya tiene suficiente trabajo en recuperarse de su dolencia principal como además cargarle con reparar los efectos perjudiciales de algo no imprescindible. Además, todo nos altera psicológicamente (no tenemos el mismo estado mental después de tomar azúcar, medicamentos o ron -que por eso repartían en las guerras antes de la batalla).
Los efectos secundarios de medicamentos habituales (no en hospitales) se explican en este otro artículo.

Suero

El suero convencional no es algo inocuo, inofensivo, sin perjuicio. Frecuentemente es ácido, lo que provoca un desgaste al cuerpo para compensar esta acidez. (ver el artículo más explicativo) (en términos médicos: el cuerpo se desgasta para mantener la "homeostasis").

Calmantes

Hay un abuso generalizado en el uso de calmantes y morfina. El personal sanitario muestra interés en que los enfermos los tomen: insisten cuando el paciente o allegados se resisten a ello.
Se administran por "prevención", o quizá porque "lo indica el protocolo", porque "está pautado".
Si no le duele nada al enfermo, ¿para qué administrárselos? Si tiene dolor, ¿se le ha preguntado al paciente si los desea? Quizá prefiera aguantar el dolor y no tomarlos (porque todo medicamento tiene sus efectos secundarios).

Morfina

Teóricamente la morfina debe ser el último remedio contra dolores insoportables. En la práctica quizá se administra como los calmantes. Provoca parálisis intestinal, con lo que el paciente deja de asimilar los alimentos por el intestino. Muere por desnutrición. Conviene que saboree los alimentos al máximo en la boca. La morfina es lo más importante a evitar.

Cortisona

Disminuye / interrumpe la recuperación. (El Dr. Hamer sólo la recomienda cuando se necesira reducir la intensidad de una recuperación, para hacerla soportable al enfermo). Excita al enfermo y le provoca una vitalidad efímera, como el campesino que en época de hambruna se da un banquete comiéndose las semillas que debía sembrar.

Anticoagulantes (heparina)

Es otro de los medicamentos que se suele usar bastante rutinariamente “para prevenir la formación de coágulos en la sangre”. Dado que los que dicen esto desconocen la causa verdadera por qué se producen, es inútil y perjudicial.

Cómo solicitar que retiren medicación

Podemos solicitarlo al médico que visita periódicamente al enfermo o, si no queremos esperar, en cualquier momento del día o de la noche podemos pedir al "médico de guardia" que ordene a las enfermeras la retirada de lo anterior.

Administrar agua de mar

En enfermos deshauciados por los médicos

En estos casos hay que administrarle sin dudar el máximo (litros) de agua de mar (isotónica) al enfermo, por vía anal o intravenosa. Ver todo lo explicado en el libro "Beber agua de mar", especialmente en los apartados "Casos terminales o de emergencia" y en "¿Cómo tomarla?".

Dado que el agua de mar actualmente no está reconocida como medicamento, sino sólo como "complemento alimenticio", no es legal inyectarla como cualquier suero (en la Unión Europea).

Hay dos posibilidades:

1. Enfermos que de verdad NO se están muriendo

Hay veces que los médicos declaran deshauciado a un enfermo simplemente por su desconocimiento del funcionamiento del cuerpo, y realmente no está cercano a la muerte (por ejemplo, al encontrarle un cáncer que consideran que es tarde de tratar). Haciendo todo lo dicho aquí, se recuperará.

2. Enfermos que SÍ se están muriendo

Los beneficios para el enfermo pueden ser inmensos. Nunca se está demasiado tarde para inyectar agua de mar al enfermo. Siempre hay que pedírselo a los médicos. En casos verdaderamente terminales no hay justificación médica para no administrar agua de mar al enfermo.

Argumentos para explicar a los médicos:

  • El agua de mar estuvo en el Vademécum francés hasta 1980. Esos tiempos ya no eran tiempos de brujerías y hechizos, la ciencia había hecho aviones supersónicos y se habían hecho trasplantes de corazón.
  • Si ellos no conocen cómo recuperar al paciente, ¿por qué no dejan que se use otro remedio? Bastará ver la reacción del enfermo a las primeras gotas de agua de mar isotónica que reciba)
  • Hay casos públicos de uso de métodos médicos no legalizados, como el narrado en lavanguardia medicina con sanguijuelas, donde explica cómo usaron sanguijuelas en un tratamiento:
-- El doctor Mario Mateos, médico cirujano y familiarizado con estos animales, recuerda que introducirlos en su momento en las técnicas médicas del centro fue toda una odisea. “Nos encontramos con la necesidad de aplicar sanguijuelas para salvar un colgajo microquirúrgico. La dirección de entonces del hospital era muy reacia a ello, nos puso muchas trabas por el desconocimiento que suponía y exigía informes para su justificación. No disponíamos de tiempo, así que el médico responsable antepuso los intereses del paciente a la burocracia del centro, siempre con el consentimiento del propio afectado y de sus familiares. Afortunadamente prevaleció la profesionalidad y el criterio médico al papeleo” --

(En el capítulo veterinario del libro "Beber agua de mar" se cuenta el caso de una perra moribunda salvada con inyecciones de agua de mar, y en el capítulo sobre Nicaragua se cuenta el caso de una niña pequeña también a punto de morir)

Cómo solicitar el "Alta voluntaria" o "alta al domicilio del paciente"

(Procedimiento para pacientes no psiquiátricos)
El enfermo (y su familia) puede decidir salir del hospital en cualquier momento del día o de la noche. Lo único imprescindible que marca "el protocolo" (explicado más abajo) es que se le retire toda "vía" (cateter) que lleve, "para evitar posibles infecciones".

Para ello, hay que solicitarlo a las enfermeras que nos indicarán el procedimiento a seguir (llamar al médico de guardia o al médico habitual, según la hora que sea).
En función del estado del paciente podemos solicitar que una ambulancia lo traslade al domicilio.

El médico que firme el alta nos indicará la medicación que él recomienda que deba seguir el enfermo ya en su domicilio y si lo solicitamos nos entregará el diagnóstico y tratamiento realizado, por si llevamos al paciente a otro lugar con otro médico.

Si el enfermo recayera en su domicilio, el hospital no puede negarse a readmitirlo, igual que si nos caemos tres veces en la calle el hospital nunca nos rechazará por "reincidentes", aunque sí que probablemente nos recomiende un oftalmólogo.

Por diferentes motivos y circunstancias en los hospitales no siempre es el enfermo el que decide sobre su tratamiento(*): los médicos suelen tener en cuenta la opinión del familiar más allegado.

Puede ser muy conveniente para el enfermo disponder de una persona de confianza y con carácter fuerte que le ayude a que se cumplan las decisiones que tome.
* (Se supone que no es un enfermo psiquiátrico incapacitado)

Salvación eterna

Todas las culturas tradicionales creen que "hay algo después de la muerte". Es ingenuo creer que ese "algo" va a ser igual para un traidor que para una santa. Conviene, por ello, trabajar toda la vida para que ese "después" sea lo mejor posible. La cercanía de la muerte no es el momento en el cual solemos estar más serenos y tranquilos, pero hasta la muerte tenemos tiempo de arrepentirnos de nuestros errores, en particular del más importante: si hemos dejado de lado a Dios en nuestra vida.

Qué hacer con el cadaver del enfermo

La Iglesia católica, (la de siempre, la de antes de 1958, no la que aparenta serlo actualmente), condena la cremación, hay que enterrar a los muertos.
El aspecto católico sobre la donación de órganos excede el ámbito de esta web, pero conviene recordar que en algunos países se considera que todos son donantes excepto que la familia o el fallecido diga lo contrario.

Conviene recordar que:

  • Hamer explica en qué casos puede producirse una muerte aparente (que no es tal). Por ejemplo en las embolias pulmonares.
  • Aunque parezca sorprendente, no está claro cuándo alguien ha muerto: Habitualmente se considera muerto el que no respira y no se le percibe pulso pero:
    • No siempre se hace un electroencefalograma para confirmar la muerte cerebral.
    • Puede hacer pulso muy espaciado y débil. Hay muchos casos de gente que despierta en la morgue, como se comenta aquí, después de pasar horas sin riego sanguíneo en el cerebro y sin daño cerebral aparente.
  • Puede haber interés por realizar un trasplante que lleve a quitar los órganos del donante antes de dejar que pase un tiempo prudencial para asegurar su muerte (3 días, según alguna antigua tradición). Y no siempre se informa a la familia de los trasplantes, como el caso de una familia (en Vilafranca del Penedés, España, 2015) que perdió a su joven hija en una operación que se preveía como rutinaria y sin importancia. En la investigación judicial posterior descubrieron que al cadáver le faltaban órganos.

Otras consideraciones

Dificultad de entendimiento entre médicos y enfermos

Un hospital, por sus características inevitables, es como una fábrica, y no es posible dedicar mucho tiempo a cada enfermo. Y al personal se le paga por lo que hace, para que haga. No cobra más cuanto mejor sea el resultado. Por ello, el personal tiende a hacer cosas, más que a dar explicaciones o compartir con el enfermo los diferentes tratamientos posibles.

Esto, unido a que frecuentemente el enfermo sólo está interesado en el resultado (“vengo a que me curen”), y equivocadamente no se interesa por los medios que se van a usar (ni los posibles daños futuros), produce finalmente que el médico tome él solo las decisiones (y luego el paciente se queje de lo que no quiso conocer).

Para llegar a entendernos entre médicos y enfermos, todos tenemos que poner interés en el tema, pero sobretodo como pacientes, pues nosotros somos los que nos quedamos con las consecuencias.

Como sanitarios debemos dar una explicación clara de lo que hacemos al enfermo, y así, debemos:

  • evitar hablar a los enfermos con un lenguaje que sólo entendemos nosotros, y así, llamar “tratamiento de confort” a tratamientos que dejan inconsciente al enfermo y que pueden incluir el uso de morfina (ver lo dicho arriba sobre ella).
  • evitar usar incorrectamente las palabras, y llamar "hacer una prueba" a "instalar una vía central".
  • cuidar de no cometer errores graves, por ejemplo, presionando al enfermo o explicando sólo las ventajas y callando los riesgos.

Estar lo más unidos posible

Para mejorar una situación lo mejor es hacerlo tirando todos en la misma dirección (médicos, familia, enfermo, amistades).

Para ello debemos:

  • compartir el máximo de información de cómo / dónde está el enfermo (su diagnóstico, mejor en papel para poderlo compartir con menos malentendidos)
  • conocer y entender los tratamientos (y medicación) que recibe. Esto no es evidente de conseguir pues:

  • - el hospital sólo suele proporcionar estas informaciones al final de la estancia.
    - cuando pasa el médico responsable a visitar al enfermo, puede no estar presente el familiar más allegado (responsable junto con el enfermo)
    - el familiar más allegado no suele estar las 24 horas, es ayudado por otros familiares que pueden no transmitirle bien los tratamientos que ha recibido el enfermo en su ausencia
  • estar unidos en la dirección que debe ir el enfermo

  • En las situaciones difíciles, donde se exige más de cada uno, es cuando aparecen las limitaciones de cada uno, las diferencias, las desavenencias que dificultan caminar juntos. Cuanto más unidos estemos antes de entrar al hospital, mejor.

Importancia de los familiares lejanos

A menudo el enfermo que va al hospital es un enfermo que está en la fase de curación de su enfermedad (en términos de Hamer, está en vagotonía).
En esa fase el estado mental del enfermo es de paz, de calma, de bienestar, aunque su cuerpo presente síntomas que sean aparatosos.

Esto le lleva a luchar menos de lo que debiera. Es misión de la familia (que normalmente está en un estado opuesto, de excitación de estrés, de preocupación, de "simpaticotonía") equilibrar la situación.

Los miembros más allegados son los que más estrés y cansancio llevarán, por lo que es importante el apoyo de los miembros de la familia menos allegados, que pueden aligerar el cansancio de los allegados y/o facilitarles la información que éstos no están en condiciones de recabar.

Los cambios cuestan

Todos tenemos nuestras rutinas (un hospital también), y por tanto, cualquier cambio en el tratamiento es un esfuerzo adicional que solicitamos a sus trabajadores. Tenemos que hacer énfasis en él para asegurarnos que se realiza y que es cumplido por todos los trabajadores que atienden al enfermo.

Entender y agradecer los servicios hospitalarios que habrán hecho con la mejor intención.

Atención al testamento vital o documento de voluntades anticipadas

Visto lo expuesto anteriormente es un grave error firmar un testamento vital como el modelo que se propone en España ( wikipedia Testamento_vital ).

Qué es "el protocolo"

El protocolo médico son las normas que siguen médicos y enfermeras.
Son una ayuda para el personal médico, pues les dicen qué tienen que hacer a cada enfermo teniendo en cuenta los mejores mejores conocimientos del momento.
Como las señales de tráfico, que son ayudas a los conductores indicándoles a qué velocidad máxima deben tomar una curva.
Son sólo orientativos (como se explica aquí), pero en la práctica el personal sanitario se resiste bastante a salirse del protocolo, pues les sirve como eximente de responsabilidad en caso de litigio. ("Yo apliqué el protocolo", le dirán al juez).

Teóricamente el protocolo recoge los mejores conocimientos, pero ello evidentemente puede no ser así. (No lo es si consideramos cierto en enfoque médico de Hamer).

El médico que se sale del protocolo puede acabar inhabilitado por el colegio de médicos o en la cárcel, aunque haya ayudado a curarse a sus pacientes.

Estas instituciones (justicia, colegios profesionales) pueden castigar conductas verdaderamente perjudiciales y pueden también equivocarse o actuar con maldad.



En algún apartado se ha utilizado el “nosotros como sanitarios”. El autor de este escrito (y del libro “Beber agua de mar”) no es un profesional sanitario. Esa forma de expresarse es puro recurso estilístico, literario.

Conferencia: "Agua de mar y Hamer: sus límites"

Jueves 4 de mayo a las 18h en la Sala P1-1

www.biocultura.org




Más info   


Copyright  



Aviso legal



Arriba