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  Libro 'Beber agua de mar'

Los derechos de la mujer en el derecho romano

Ninguno. Es un objeto más de la casa.

Régine Pernoud, (importante historiadora), en su libro "Las mujeres en tiempos de las catedrales", algunos extractos de sus libros aquí), explica:

(En tiempos de la república,...)

"«En Roma, la mujer, sin exageración ni paradoja, no era sujeto de derecho... Su condición personal, la relación de la mujer con sus padres o con su marido son competencia de la domus, de la que el padre, el suegro o el marido son jefes todopoderosos... La mujer es únicamente un objeto».-1-Aun cuando su condición se mejora bajo el Imperio,..."
"prevalece intacto el poder del padre en cuanto al derecho de vida o muerte sobre sus hijos: su voluntad, en lo que se refiere al matrimonio de su hija, por ejemplo, sigue siendo «muy importante»; en caso de adulterio, es el único que tiene derecho a matar a su hija infiel, mientras que el marido sólo tiene derecho a matar a su cómplice;(...) En suma, desde el punto de vista del derecho romano la mujer no tiene en el sentido estricto de la palabra más existencia que un esclavo; (...) Las mejorías en la condición femenina tienen lugar, pues, tardíamente, bajo el Imperio y sobre todo el Bajo Imperio(...)
Cualquiera que sea esa protección a la mujer a la que da lugar poco a poco el aparato legislativo —cosa que ha ocurrido en muchas civilizaciones— se trata de un acontecimiento decisivo que se produce en el destino de las mujeres con la prédica del Evangelio. Las palabras de Cristo, predicadas por los apóstoles en Roma y en muchas otras partes del Imperio, no implicaban ninguna medida de «protección» para la mujer, pero enunciaban de la manera más sencilla y perturbadora la igualdad esencial entre el hombre y la mujer: «Quien repudia a su mujer y se casa con otra comete adulterio para con la primera; y si una mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio» (Marcos X, 11-12; Mateo XIX,9).

La mujer es la más beneficiada de la expansión del Evangelio, pues antes, sin él, el derecho romano legalizaba el infanticidio de las hijas menores (sólo dejaban una hija)

Además, imaginemos lo que representaba para un padre que su hija (única hija femenina) quisiera meterse a monja.

1: Consúltese el artículo de Robert Villers: «Le Statut de la femme à Rome jusqu'à la fin de la Républíque», en Recueil de la Société Jean-Bodin destinado a La Femme, t. Bruselas, 1959, pp. 177-189. Véase también en la misma colección el estudio de Jean Gaudemet: «Le Statut de la femme dans l'Empire romain», pp. 191-222, y la de F. Ganshof: «Le Statut de la femme dans la monarchie franque», t. II, 1962, pp. 5-58.

(Las enseñanzas del Evangelio no tienen nada que ver con lo que desde 1958 enseñan desde el Vaticano: ver más info aquí)

(El libro citado no se encuentra en librerías, sólo en bibliotecas, de segunda mano o en las redes P2P en formato electrónico)


Conferencia: "Agua de mar y Hamer: sus límites"

Jueves 4 de mayo a las 18h en la Sala P1-1

www.biocultura.org



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