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requete con su boina rojaLos requetés

Fueron parte del ejército de Franco que luchó en la guerra de 1936 en España. Cada agrupación estaba bajo la advocación de la Virgen (en sus diferentes denominaciones), una de ellas, el tercio de requetés de “Nuestra Señora de Montserrat”.

No eran hombres como los demás

Aunque sólo Dios lee las conciencias, parece que eran los más fervientes creyentes en el bando de Dios. Cada uno de ellos intentaba que su lucha fuera la expresión más directa de Dios.

Aquí podemos leer:

Párrafo de un Documento del Ejercito del Gobierno Vasco (en el bando anti-Dios) encontrado en las posiciones del Bizcargui.

"Los Requetés son hombres como los demás, y no hay razón alguna para pensar que no pueden ser rechazados. El que deliberadamente o por descuido diga que no se puede resistir un ataque de los Requetés debe ser tratado como un agente enemigo."

¿Porqué tenían que decir esto a sus tropas? Porque sabían que la ordenanza de los requetés les mandaba: “Muere por Él”. (No a criterio personal, sino en el buen servicio: “De intrepidez, cuando el mando te lo ordene; de tenacidad y serenidad en la defensiva, de valor indómito y disciplinado en la ofensiva”) Fuente: Devocionario del Requeté

Leemos en su devocionario: “La causa que defiendes es la causa de Dios. Considérate soldado de una cruzada que pone a Dios como fin y en Él confía el triunfo. Piensa que pretendes devolver a Cristo la Nación de sus predilecciones que las sectas Le habían arrebatado. (...) Llevas, por tanto, en tu corazón el fuego inextinguible del apóstol, y tus manos son, en la empresa salvadora, instrumento de la omnipotencia de Dios”.

Este devocionario algunos lo llevaban encima, como el que lo manchó con su sangre. Fuente requetes.com

Un hombre (o mujer) al servicio de Dios no es un “hombre como los demás”.

Su boina

Guerreaban tocados con una boina roja. Aunque algunos de ellos llevaban casco de acero, la gran mayoría la llevaban. Por un lado es una acción muy temeraria ir a una guerra con una boina tan llamativa, en un paisaje seco, ocre, como suele ser el de España. No protege de las balas y parece ayudar a disparar al enemigo haciendo de su cabeza como una diana. Por otro lado y quizá en parte por lo anterior, es un anuncio al enemigo de que tiene delante a un servidor de Dios hasta la muerte. Es normal que los mandos de los anti-Dios tuvieran que decir que “eran hombre como los demás”. Sólo un loco (de amor por Dios) va a una guerra con una boina roja (siempre se han usado cascos en las guerras).

Quizá por ello tienen a su boina una devoción especial (ver nota * al pie).

El mausoleo del tercio “Nuestra Señora de Montserrat” en dicho santuario

En su fachada se lee (en catalán, que era la lengua que usaban en la guerra):

“Millor és morir en la guerra que no pas veure els mals del nostre poble i del nostre santuari”.

Es mejor morir en la guerra que ver los males de nuestro pueblo y de nuestro santuario. (I Macabeos 3, 59)

y “Ningú no te estimació major que aquest que doni la vida pels seus amics” (Nadie ama más que el que da la vida por sus amigos) Jn 15:13

El mausoleo, con su inscripción, data del 1/5/1963. La primera frase ¿se refería también a las calamidades actuales, de su pueblo y del santuario?

Estatua en el mausoleo

estatua requetes montserratLa correcta forma de ver esta figura (que homenajea a los requetés que dieron su vida por Dios y por España en la guerra de 1936)...



es con esta perspectiva, que muestra lo que el soldado moribundo está mirando: el camarín de la Virgen. (Actualmente no puede verlo porque construyeron el restaurante que le tapa la visión del camarín).

estatua requetes montserrat 2

(*) La boina bendita

¡Qué noble es la investidura de requeté! Probado en el sacrificio, el carlismo, constituía la reserva incontaminada.

Cuando la Patria, en escombros, demandó el sacrificio de sus hijos, éstos no faltaron al conjuro y en variedad rica se desplegaron Ejército y Milicias en legión de bravos españoles.

Pero dentro de esa variedad, el Requeté, en nada menos y en algo más que los demás.

Corre el mundo la admiración de la boina roja y por todas partes se les reconoce su acendrada fe religiosa.

Auténticos cruzados de una gesta a la vez patriótica y religiosa, tiene en ellos sublimes ecos de Orden Militar.

Tu investidura de requeté es la de una nueva nobleza, cuya estirpe de viejos héroes tiene la misma razón de ser de la más rancia nobleza.

Y la ejecutoria insigne de esa auténtica nobleza, es tu boina roja, gota de sangre redentora y llama de amores puros.

Bien merece convertirla en hábito, uniforme y mortaja.

De ahí, la práctica que hemos introducido de la bendición de la boina.

Haz bendecir tu boina litúrgicamente. Impóntela después de comulgar y... fomenta estos sentimientos:

Y cada mañana, al ponerte la cimera invicta y besarla: ¡hasta la muerte!

Que cuando la muerte te llegue, cuando llegue “tu día”, la boina entre tus manos será una patente de merecimiento para el Cielo, porque es testimonio de que confesaste a Cristo y Él te confesará delante del Padre.

¡Boina bendita! Sangre del sacrificio, llama de amores puros, luz inextinguible de la verdad y color encendido de heroísmo.

¡Boina bendita, hasta la muerte!


Si somos creyentes (nuestra vida está dedicada a Dios, sea cual sea nuestro estado), todas las penas que suframos (hasta las más pequeñas) y las dificultades que (con la gracia de Dios) superemos para continuar viviendo y sirviéndoLe, nos sirven para pagar por nuestros pecados y ganar más mérito para la vida eterna. ¡Gran alegría en cada una!
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