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Cómo perjudica la tv a los niños

La Dra. Ducanda nos explica el daño que produce a los niños el ver la televisión (o las tablet o los teléfonos modernos).

Les hace tener mal comportamiento y déficits graves de aprendizaje.

Nos explica que cuando el niño ve la televisión está pasivo, sólo mira, y que el niño debe usar su cuerpo y sus sentidos para aprender, y oír a un adulto que le habla al mismo tiempo que hace lo que habla “ahora vas a ponerte el abrigo y vamos a ver a la abuelita” (mientras le ayuda a ponerse el abrigo).

Cuanto más ve la televisión sin hacer nada, más retraso tiene.

Niños “autistas”, al cabo de un mes de no ver la televisión, son normales.

Vídeo largo

(En francés con subtítulos en inglés, alemán y francés)

(Transcripción completa en español más abajo en esta página)

Vídeo corto

(En francés con subtítulos en alemán y francés)

(Transcripción completa en español más abajo en esta página)

Dos folletos con las 4 normas básicas: el primero y el segundo, (en español).

La web de su asociación es: alerteecran.org

Transcripción del video corto

Padres: Si tienen un niño entre 0 y 4 años, este vídeo es para Uds.

Soy doctora de Protección Materno Infantil en Essonne, Francia.

Voy a hablarles de lo que veo todos los días: los graves daños de las pantallas sobre bebés y niños.

Hace algunos años que los maestros y personal de guarderías o primeros estudios me envían cada vez mas niños que tienen grandes dificultades: niños que no hablan nada, o que sólo saben repetir: el niño repite palabra por palabra todo lo que se le dice, niños que no comprenden una orden sencilla, niños en su mundo que no responden cuando se les llama y que no juegan con los demás.

Niños inhibidos, que no se mueven o se mueven demasiado, que no pueden quedarse sentados y tocan todo. No consiguen concentrarse y pueden ser intolerantes a la frustración.

Si les decimos “no”, chillan o se tiran por el suelo, a veces son agresivos, muerden, pegan.

Niños que pueden tener gestos inadecuados: mueven las manos como alas, miran fijamente una ventana, juegan siempre con el mismo juguete, tocan el agua del lavabo, o lamen(?) el suelo.

Preguntando a los padres sobre los hábitos del niño y de la familia el hecho es claro: los niños con grandes problemas pasan muchas horas frente a pantallas: de 6 a 12 horas al día, porque hay que contar la tv encendida donde está el niño, aunque él no la mire.

Cómo hemos llegado a esto?

Hace algunos años que la revolución digital ha invadido las familias, donde hay más pantallas que niños: de 10 a 20 por hogar. La pantalla de la tv cada día es mayor y se impone en el comedor y a veces en otras habitaciones.

Los fabricantes de aparatos digitales lo tienen claro: el nuevo mercado es el de los bebés. Y vemos en este catálogo de juguetes, tablets, ordenadores y televisores, diseñados especialmente para bebés mayores de 12 meses.

Padres: Uds. creen que hacen bien. Creen que las pantallas hacen al niño más listo y lo calman

y les permite a Uds. seguir con sus obligaciones. Además, Uds. piensan que su niño aprende.

Con los juegos de las tablet, las app del teléfono, las cadenas de tv especiales para bebés, su pequeño niño repite las letras, repite los números, las formas, los colores, incluso en inglés. Pero esto no significa nada para su niño que no habla todavía: su cerebro asocia un sonido a una imagen y lo repite por automatismo sin comprenderlo. Vemos a niños que cuentan hasta 100 o reconocen los números, pero que si les pedimos: "dame dos cubos", son incapaces de saber lo que significa “dos”.

Las pantallas no son juguetes como los otros, y para comprenderlo, recordemos que el cerebro de un niño pequeño no puede desarrollarse más que manipulando objetos con las manos, llevándoselos a la boca, y explorando su entorno real.

Cuando tira la bola, que rueda, por ejemplo, su cerebro graba el efecto de su gesto sobre el objeto

y es una de las condiciones para que su cerebro establezca conexciones cerebrales y se desarrolle.

Puede pasar horas fijo frente a la pantalla, lo que reduce mucho la relación entre ustedes y él, relación indispensable para el desarrollo de su lenguaje, y de sus relaciones con el mundo y los demás.

Porque el niño no aprende a hablar mas que si alguien le mira y dirigiéndose a él le dice "tu", y le habla de lo que está haciendo, o de lo que siente.

Además, las pantallas impiden dos cosas esenciales para aprender: el esfuerzo y la frustración.

Además, esos destellos luminosos y sonoros pulsantes de la pantalla no son previsibles ni tranquilizantes y le generan al niño emociones y angustias que no puede controlar.

Todo esto puede llevar a comportamientos desorganizados o agresivos: niños que refunfuñan(?) (reniflent les autres), o lamen(?) (lèchent) el suelo, o que muerden o arañan.

Varias horas de pantallas al día llevan a retardos intelectuales y motores y, en cada vez más niños

problemas completamente iguales a los del autismo. Vemos en la consulta niños tensos que lloran mucho y que se calaman milagrosamente cuando los padres apagan la tv.

Además, las pantallas son muy adictivas: incluso si su niño tiene juegos apropiados, los desatiende

para atender la pantalla y no puede pasar sin ella. Cuando se apagan las pantallas se provocan grandes crisis: chilla, se tira por el suelo, puede colpearse la cabeza contra las paredes. Otros niños no tienen problemas tan graves pero arrastran graves retrasos. Por ejemplo, estos dos dibujos de un señor, hechos por niños de 4 años. Aquí, el dibujo de un niño que mira pocas pantallas y aquí, el dibujo de un hombre de un niño que tiene 3 meses más y muy expuesto a las pantallas.

Nos damos cuenta también que los niños salen cada vez menos a pasear, jugar en los parques, cosas esenciales para desarrollar su motricidad, la vista, y las relaciones sociales. Los niños que vemos están impedidos de desarrollar una vida social normal, de volver al ritmo de enseñanza del colegio, y acaban en minusvalía. Sus problemas hacen pedir para ellos, en clase, un AVS : un “ayudante para la vida escolar” porque no hacen nada sin otra persona que lo haga con ellos, o porque se ponen en peligro o ponen en peligro a los demás.

Frente a un niño con dificultades que está muy expuesto a pantallas, mi primera prescripción, mi primera recomendación, es pedir a los padres que limiten las pantallas a una hora al día, sumando todas las pantallas, incluso la tv encendida que él no mira.

A menudo es muy difícil, porque los padres quieren ver la tv y cada vez están más con sus pantallas,

y porque el niño también, y las pantallas, muy adictivas, provocan crisis cuando se les quitan, que pueden durar 3 o 4 días, 2 o 3 fines de semana, antes que el niño se calme, y se ponga a jugar como nunca antes ha jugado, que empiece a relacionarse con sus padres, y su desarrollo cerebral puede entonces reanudarse normalmente.

Veo a niños diagnosticados de autismo por el hospital en el que desaparecen los problemas cuando los padres logran limitar las pantallas a una hora al día. En un mes los progresos son ya espectaculares.

Para los padres que ven este vídeo:

  1. Apaguen la tv todo lo posible si su bebé o niño de menos de 4 años está en la sala mirándola o jugando al lado.

  2. Por la mañana, antes del colegio, no pongan la tv y no le dejen la tablet ni el teléfono. Sino, su niños tendrá en clase la misma actitud pasiva que frente a la pantalla, y no hará caso a lo que dice la maestra.

  3. No dejen su teléfono a su niño, para esto, bloquéenlo con código.

  4. No le prometan tablet para Navidad ni cumpleaños antes de tener 6 años como mínimo. La tablet no le aportará nada, mas que crisis cuando se la quieran quitar.

  5. Léanle libros sencillos.

  6. Délen juegos de manipulación como los cubos, juegos de imitación: una granja con animales, una casa con gente, una cocinita para hacer la comida, un garage con autos, muñecas. Jueguen con su niño para que vea.

  7. Eviten los juguetes parlantes que recitan números y letras, que no tienen ningún sentido para su niño y lo aleja del lenguaje.

  8. Salgan a pasear con él a lugares con otros niños: parque, ludoteca, encuentros de padres y niños organizados gratuitamente por los ayuntamientos o asociaciones.

  9. Atrévanse a decirle “no”, desde bien pequeño. Se calmará al cabo de pocos minutos y no les querrá menos.

  10. Déjenle espabilarse. Anímenle cuando no alcance pero no le sustituyan. Así le ayudarán a crecer.

  11. Háblenle mucho de lo que está él haciendo, de lo que Uds. hacen con él, de lo que puede sentir, y mejor en la lengua materna de Uds., porque así las relaciones afectivas serán más ricas y cuando habrá aprendido y estructurado su lengua materna aprenderá más rápido el francés en la escuela.

Si un mes después de apartarle de las pantallas, su niño no ha hecho ningún progreso, consulten a su médico o psicólogo.

El CSA (Consejo Superior Audiovisual) acaba de hacer una campaña desaconsejando la tv antes de los 3 años, pero son todas las pantallas de las que hay que apartar a los niños entre 0 y 4 años,

y limitarlas mucho después de los 4.

Padres: Uds. pueden hacer mucho por el desarrollo de su hijo, su apertura en la escuela, y su socialización.

Entonces, ¡les toca jugar a Uds.!

Transcripción del video largo

Somos dos doctoras de PMI (Protección Materno Infantil), la Dra. Isabelle Terrasse, y yo, la Dra. Anne-lise Ducanda, que hemos decidido hacer este vídeo para alertar a los padres, los profesionales y las autoridades, de las graves consecuencias de todas las pantallas sobre los niños de 0 a 4 años, y en particular de los trastornos que son completamente similares a los llamados Trastornos del Espectro Autista (TEA).

Todas los hechos aquí relatados pertenecen a nuestra práctica diaria.

Los médicos de PMI hacen consultas médicas gratuitas a niños de 0 a 3 años de edad y, en algunos sitios, las visitas médicas en las guarderías a los niños de 4 años.

Pero en estos últimos 5 años, cada vez más los maestros nos piden examinar niños que presentan retrasos en el desarrollo, problemas de conducta y “Trastornos del Espectro Autista”: niños “en su mundo”, indiferentes al mundo que les rodea, que a menudo no responden a su nombre (que el niño debería hacer a los 9 meses), que no juegan con los demás, que no se sientan con los demás, que no hablan, o que hablan sólo repitiendo: el niño sólo repite palabra por palabra cualquier pregunta que se le haga.

Niños que no comprenden una orden sencilla. Niños inhibidos completamente inmóviles o, por el contrario, muy agitados; que huyen, tiran todo por el suelo, niños intolerantes a la frustración: que si se les dice "no", chillan, se revuelcan por el suelo, a veces se muestran agresivos, muerden, golpean, arañan; niños que hacen movimientos inadecuados: baten las manos como alas, miran fijamente una luz, una ventana, o juegan siempre con el mismo juguete: son lo que se llaman estereotipos.

Y la tríada:

  1. trastorno de la comunicación

  2. trastorno de las relaciones sociales

  3. estereotipos

es lo que se llama "Trastornos del Espectro Autista" o " Trastornos Generalizados del Desarrollo ".

En mi ciudad, de 500 niños de una misma edad, cada año las escuelas me reportan alrededor de 25 niños con esos síntomas, es decir, uno de cada veinte.

Paso consulta a cada niño, con ambos padres si es posible, durante 1 hora, durante la que observo al niño y le hago algunos test sencillos:

¿Juega en la sala de espera?

¿Responde a su nombre cuando le llamo?

¿Consigo que me mire cuando le hablo?

¿Puede responder a una orden sencilla como "da el juguete a papá"?

¿Puede responder al test de lenguaje ERTL4, especial para niños de 4 años?

Si son niños que se están preparando para ir a la escuela le hacemos preguntas sencillas (sobre lo que ven en un dibujo en una hoja de papel).

Algunos niños ni siquiera miran la hoja.

Les pregunto: "¿qué hace la niña?", el niño responde: "¿qué hace la niña?", " esto es ecolalia, pura repetición. O, "¿de quien son los zapatos azules?", y el niño responde: "¡de acuerdo!" , cuando están al lado de la figura de un niño.

Después de haber descartado la sordera, investigo preguntando detalladamente a los padres sobre los hábitos de vida que tuvo el niño entre 0 y 3 años.

¿En qué ocupaba el día? ¿Quién cuidaba de él? Y ahora, ¿qué hace fuera del colegio?

Les pregunto muy en particular sobre el tema de las pantallas: ¿Está la televisión encendida todo el día en casa? Si sí, ¿desde que el niño nació? El niño, ¿la mira, o juega con ella al lado sin mirarla, o las dos cosas? Le gusta al niño usar el teléfono de mamá? Jugar con la tablet de papá? ¿Tiene su propia tablet? Para ver dibujos animados, jugar a juegos "educativos", usa otras pantallas, como el ordenador, la DS (“display station”), los juegos en vídeo de su hermano mayor?

Tomo nota del número total de horas pasadas delante de la pantalla por día, por semana, el fin de semana, antes de los 3 años de edad, ahora. La constatación es inapelable: los niños de 3 a 4 años que los colegios nos dicen que tienen grandes dificultades, son casi todos niños que miran pantallas de 6 a 12 horas por día. No tienen o tienen poco juego de imitación y si los tienen los desatienden por mirar pantallas. Esto, a veces, incluso en ausencia de toda dificultad de socialización o familiar; pero es que las pantallas no son juguetes como los otros.

Recordemos cómo se desarrolla el cerebro de un niño pequeño. Para que el cerebro de un niño pequeño se desarrolle debe manipular los juguetes con sus manos, los pruebe con su boca y explore su entorno real.

Por ejemplo, con estos cubos él intenta apilarlos unos encima de otros. Si se cae un cubo, el niño vuelve a empezar mejorando sus gestos, sus movimientos; o si manipula esta pelota se da cuenta de que es redonda, de que cuando la aprieta se deforma, de que tiene un cierto tamaño, de que tiene agujeros; y cuando la tira ve que rueda hasta la pared. Su cerebro analiza las consecuencias de sus actos sobre los objetos reales, y ésta es una de las condiciones para que el cerebro se desarrolle estableciendo nuevas conexiones.

El cerebro del niño pequeño no puede desarrollarse sin el tacto. La sucesión muy rápida de destellos de luz y sonido en las pantallas captan la atención involuntaria del niño que no puede liberarse y dedicarse a otra cosa.

Puede permanecer durante horas paralizado delante de la pantalla, lo que le resta tiempo para la exploración de su entorno real a través del tacto, y también le resta relación humana, que es esencial para el desarrollo de las habilidades de comunicación y lenguaje.

El niño no puede desarrollar el lenguaje si una persona no se dirige a él, lo mira, le dice, "tu" y le habla de lo está haciendo; por ejemplo: si un padre dice a su hijo, mirándole: "Joselito, ven que voy a ayudarte a poner el abrigo y salimos fuera los dos", mientras que le ayuda a ponerse el abrigo y salir con él. La frase adquiere todo su sentido y el niño aprende lo que estas palabras significan porque lo hace a la vez. Si el niño escucha exactamente la misma frase pero en unos dibujos animados que no se dirigen a él "ven que voy a ayudarte a poner el abrigo y salimos fuera los dos", para él esa frase será una serie de palabras que resbalan sobre él pero sin ningún sentido.

No aprende lo que esas palabras significan.

Puede parecer que el niño juega al lado de la televisión encendida sin que la mire, pero, sin embargo interrumpe frecuentemente la manipulación de sus juguetes para echar ojeadas repetidas a la televisión. Él no acaba de llegar hasta el final de sus exploraciones y aprender de lo que hace. Además el bullicio y el ruido constante que oye de la televisión le provocan aislamiento, por experimentar que las palabras no se emplean para comunicarse.

Además, las pantallas no permiten dos cosas esenciales para aprender: el esfuerzo y la frustración.

Además, los destellos de luz y sonido de la pantalla no son ni predecibles ni tranquilizadores, y le generan emociones y ansiedades que no puede controlar.

Todo esto puede conducirle a comportamientos agresivos y violentos, conductas: cada vez más niños muerden y pegan en la guardería y primeros estudios.

Este fenómeno se produce incluso con los dibujos animados para niños, y es mayor si el programa no es adecuado, como las noticias de televisión o películas para adultos, por ejemplo.

Nos llegan a la consulta bebés tensos, que lloran mucho sin ningún motivo médico o psicológico, y que se calman milagrosamente cuando los padres apagan la televisión.

Además, las pantallas son muy adictivas. Poco a poco, el niño no puede estar sin ellas y las pide más y más. Y si los padres intentan quitársela puede enfadarse muchísimo y gritar, tirarse por el suelo y golpearse la cabeza contra la pared.

La reacción es mucho más violenta que si le quitamos cualquier otro juguete. Y esto complica acabar con las pantallas. A menudo, la única forma que tienen los padres de calmarle es volver a ponerle delante de la pantalla. Varias horas de pantallas diarias dificultan que el cerebro se desarrolle y generan malos comportamientos y dificultades de relación.

¿Cómo se ha llegado a esto? Desde hace algunos años la revolución digital ha invadido las familias con hasta 10 o 15 pantallas por hogar. La televisión es una pantalla cada vez más grande e imponente en la sala de estar. A menudo está encendida todo el día desde por la mañana, a veces en las habitaciones o la cocina. Se ha multiplicado el número de canales y algunos están especialmente dedicados a los niños o bebés. Cada vez más, los padres y adolescentes pasan su tiempo mirando sus pantallas, lo que limita considerablemente la conversación con el benjamín de la casa, con menos de 5 años, que tiene tanta necesidad de que le hablen.

Los fabricantes de aparatos electrónicos lo han entendido muy bien: el nuevo mercado es el de los bebés, y así, vemos en los catálogos de juguetes: televisores, ordenadores y tablets diseñados específicamente para los bebés a partir de 6 meses! "los mejores juegos educativos!". Cada vez se venden más los juguetes con pantalla en detrimento del resto de juguetes y, desde 2014, la tablet es el nº 1 en ventas de juguetes.

Los padres creen que hacen bien, piensan que la pantalla calma al niño, le ayuda a aprender, y le entretiene, con lo que les permite hacer a ellos sus cosas. Además, los padres creen que su hijo aprende con las pantallas, con los juegos en la tablet, las app en el teléfono, o con los canales de televisión especial bebé, pues el pequeño niño repite las letras, repite las cifras, las formas en francés e incluso en inglés. Pero esto no quiere decir nada para un niño que todavía no habla. Repite sin aprender y estas palabras no tienen ningún sentido para él. Vemos a niños que cuentan hasta 100 pero que si les pedimos "dame dos cubos”, son incapaces de saber lo que “dos” significa.

Antes de los 4 años, permanecer mucho tiempo delante de pantallas provoca en cada vez más niños trastornos idénticos a los del autismo.

Veo a niños diagnosticados de "autistas" por el hospital en los que los trastornos desaparecen un mes después de apartarle de las pantallas. Los niños que vemos impedidos del desarrollo de una vida social normal y de volver a la escuela acaban en minusvalía. Otros niños no tienen problemas de relación pero sí muy grandes retrasos. Como ejemplo, estos dos dibujos de un hombre pedidos a dos niños de 4 años. Aquí, el dibujo de un niño que mira poco las pantallas, y este otro el de un niño que tiene 3 meses más pero que mira mucho tiempo pantallas.

Sus trastornos obligan a las escuelas a solicitar un AVS, un “Ayuda para la Vida eScolar”: que son personas reclutadas y pagadas por el gobierno para cuidar de ellos en clase además del maestro, porque no hacen nada sin una persona a su lado, porque se ponen en peligro o ponen en peligro a los demás. En Essonne la petición de AVS se ha multiplicado por tres en 5 años, con plazos de espera cada vez mayores, y ahora tardan aproximadamente 9 meses en conseguir un AVS.

Algunos niños quedan sin escolarizar porque no pueden ir a la escuela sin AVS porque huyen, pegan o tiran todo por el suelo.

Nos damos cuenta que los niños cada vez salen menos a pasear o jugar fuera en los parques.

Hace algunos años pedíamos un examen hospitalario a todos los niños con síntomas de autismo.

A partir de ahora lo primero que hacemos es investigar el tema de las pantallas, ya que casi todos los niños que vemos con retraso autístico pasan delante de pantallas de 6 a 12 horas al día, a veces desde que nacieron, con la tv encendida en el comedor.

Nuestra primera receta, nuestra primera recomendación, es pedir a los padres si pueden limitar a una hora al día el tiempo que pasa el niño delante de pantallas, sumados los tiempos de todas las pantallas.

Muchas veces es muy difícil porque los padres quieren ver la televisión, y están cada vez más en sus pantallas, porque el niño también, y a la naturaleza adictiva de las pantallas provoca grandes crisis cuando se paran.

Esta crisis puede durar varios días, varios fines de semana, antes de que el niño se calme, comience a jugar como nunca ha jugado antes, y su desarrollo cerebral pueda reanudarse con normalidad a continuación.

Hay que cambiar todos los hábitos familiares, teniendo en cuenta a los hermanos mayores, abuelos a veces, y que hay que soportar de 3 a 5 días de crisis en el niño, dos o tres fines de semana.

Esto no es siempre posible, y en algunos casos es preciso ayudar a los padres, darles una ayuda educativa, que puede tomar varias formas: TISF (Técnico de Inserción Social y Familiar), dispositivo para el Éxito Educativo, Ayuda Educativa a Domicilio, u otros.

Un SESSAD (Servicio de Educación eSpecial y de cuidadoS A Domicilio), es muy útil para proporcionar estimulación lúdica y pedagógica al niño, pero hay entre uno y dos años de espera.

Cuando los padres consiguen limitar las pantallas a una hora al día, solos o con ayuda, los trastornos y los signos de autismo desaparecen milagrosamente o disminuyen muy fuertemente.

¡En un mes los progresos son espectaculares! sobre todo si se combina con juegos de imitación: una granja con animales, una casa con personas, una cocinita, un garaje con autos, muñecas,... aconsejamos a los padres que, al menos al principio, jueguen con sus hijos.

Y que es muy importante hablar al niño casi todo el tiempo, verbalizando lo que está haciendo, lo que hacemos con él "te quito el jersey, dame tu pie para que te calce, hoy has comido bien, vamos a ir a dar un paseo", etc...

También recomendamos evitar juguetes parlantes que recitan los números y las letras del alfabeto en francés y en inglés, que no tiene ningún sentido para el niño y le distancia de la lengua, entonces los progresos son fulgurantes!

Los comportamientos agresivos y violentos (si no hay otras causas que las pantallas), desaparecen en algunos días, los niños se calman. Por supuesto, algunas situaciones requieren de un estudio hospitalario, un tratamiento psicológico, a veces otro tipo de cuidados, pero no todos los casos; y, en cualquier caso, no siempre como primera instancia.

Con cada niño con grandes dificultades, antes que nada hay que preguntar de forma muy detallada el tema de las pantallas.

Si un mes después de apartarle de las pantallas el niño no ha hecho ningún progreso, entonces sí que es preciso un estudio hospitalario. Para conseguirlo hay que esperar 12 meses, y 6 más para obtener los resultados, dejando a la familia todo ese tiempo en un desorden total con un niño que está mal.

Para una asistencia psicológica en la CMP o en la CMPP, hay que esperar entre 9 y 12 meses, 2 años para un logopeda, sabiendo que en la mayoría de las situaciones lo que necesitan los padres es una ayuda educativa: para limitar las pantallas, para acompañar a los padres a acompañar a sus hijos a los juegos adecuados. Vemos a padres desbordados, que no saben qué hacer y que buscan ayuda.

Por eso, abogamos por la creación de"escuelas de padres".

Mientras tanto, para los padres que verán este vídeo:

  1. mantenga apagado el televisor tanto como pueda si su bebé, su niño de menos de 4 años está en el comedor, la mira, o juega al lado sin mirarla.

  2. por la mañana, antes de ir al colegio, no ponga la tv; de lo contrario, su hijo en clase adoptará la misma actitud pasiva que frente a la pantalla de la televisión.

  3. no le deje su teléfono a su hijo y para ello, ponga una clave de acceso.

  4. no le prometa una tablet para Navidad o su cumpleaños antes al menos de los 6 años. Ello no le aportará absolutamente nada más que disgustos cuando quiera que deje de usarla.

  5. léale libros, déle juegos de manipulación, juegos de imitación: la granja, la cocinita,

  6. salga a pasear con él,

  7. atrévase a decirle "no" desde la edad más temprana: se calmará al cabo de algunos minutos y no le querrá menos.

  8. permítale espabilarse, anímele cuando no consiga algo, pero no lo haga en su lugar, no le sustituya. Así Ud. le ayudará a crecer.

  9. háblele de todo lo que hace Ud. y de lo que él hace, y preferentemente en la lengua materna de Ud. La relación afectiva que le transmite con su lengua materna es mucho más rica y cuando haya aprendido y estructurado su lengua materna entonces podrá aprender más rápido el francés en el colegio.

El aumento exponencial de los Trastornos del Espectro de Autismo afecta a todos los países ricos y sólo a los países ricos. Es porque los países más pobres no han sido todavía invadidos por los aparatos electrónicos y las pantallas? Nos lo preguntamos porque nos damos cuenta que muchos de nuestros pequeños pacientes progresan "milagrosamente" a la vuelta de una estancia en África de varias semanas.

Se trata del mayor reto de Salud Pública concerniente a los niños en los países desarrollados, que cuesta millones de euros a la sociedad (exámenes hospitalarios de 5 días, muchas pruebas como la resonancia magnética cerebral o pruebas genéticas, MDPH, AVS, Ayuda Educativa, CMP o CMPP, SESSAD, logopedas, instituciones especializadas, subsidios para los niños con discapacidad...), y para cada familia es un drama humano y familiar de coste incalculable. Y este fenómeno afecta cada vez más a los hermanos. Es porque crecen todos con las mismas pantallas?

No hay estadísticas fiables para Francia, pero en los Estados Unidos de América, el CDC: Centro para el Control y la prevención de la enfermedad" tienen los siguientes datos: En 1975, curiosamente justo con la aparición de la televisión, la curva de problemas de autismo empieza a aumentar con un niño autista de cada 5.000. En 1995, uno de 500. En 2005, uno de cada 166, y la última cifra de 2014 es un niño autista de cada 68. Un aumento del 600 % en 20 años. En 2016 en mi ciudad hay un niño de cada 20 que tiene dificultades de relación.

Ha sido bien entendido: es todo el futuro de nuestra sociedad el que está en juego. Invitamos a que periodistas de la prensa escrita o audiovisual vengan a estudiar y grabar, por supuesto con el consentimiento de los padres, a nuestros pequeños pacientes con Trastornos del Espectro del Autismo y, a continuación, su cambio un mes después de dejar las pantallas. Invitamos a los investigadores a que realicen estudios serios sobre el vínculo entre la exposición masiva a las pantallas y a los Trastornos del Espectro Autista. Pero nuestra práctica diaria va cada día en esta dirección, y hay muchos padres dispuestos a dar testimonio.

Es una carrera contra reloj para miles de niños afectados actualmente y en los próximos años.

Información a los padres y el cambio de hábitos en la familia pueden transformar el futuro de miles de niños en Francia. Y tal vez, el problema del aumento de la violencia en la adolescencia.

Tratamos de organizar reuniones y formaciones con diferentes socios: Consejo Superior del Audiovisual, la Educación Nacional, trabajadores sociales, médicos, asistentes maternales, a todos los profesionales de la niñez temprana, los funcionarios electos, autoridades públicas, CAF, asociaciones, padres, y muchos otros. Estamos dispuestos a trabajar con todos los agentes involucrados en este fenómeno, y son muy numerosos.

La CSA acaba de hacer una campaña desaconsejando la televisión antes de los 3 años de edad, pero es todo tipo de pantalla (no sólo la televisión) lo que hay que apartar de los niños de 0 a 4 años.

Queremos alertar a la Alta Autoridad de Salud, la Agencia Regional de Salud y los ministerios de Educación Nacional, de asuntos sociales y de salud, de las familias, de los niños y de los derechos de las mujeres.

Sabemos que vamos a suscitar muchas reacciones. Estamos dispuestos a dialogar y trabajar con usted. Es nuestro deber compartir nuestros hallazgos.

Les damos las gracias por habernos escuchado.

Comentarios propios, no de la Dra.

Los niños (pequeños) no distinguen la ficción de la realidad, un monstruo quieto de una estatua

Aparte de la inmovilidad a los que les someten las pantallas, los niños pequeños no son capaces de diferenciar la realidad de la ficción, una película (ficción) de un documental (realidad), una estatua de un monstruo quieto, es decir, que se van a tomar como real todo lo que vean. (Especialmente grave cuando son escenas violentas, de destrucción, sufrimiento, fealdad,...).

Los niños no razonan, no hay control paternal posible mientras el niño ve la televisión

A un niño que no tiene uso de razón es inútil intentar explicarle las cosas malas que está viendo para que no le dañen. Nosotros adultos podemos defendernos con la razón, pero ellos no porque todavía no tienen. La única opción es que no vean la televisión. (“Quien evita la tentación, evita el peligro”).

Los niños son esponjas que aprenden copiando de donde sea

Los niños aprenden copiando. Si en vez de copiar a sus padres modélicos, copian lo menos modélico que ven por la televisión, así tenderán a comportarse luego.

No hay un mínimo aceptable

Los mínimos tienen sentido estudiarlos cuando irremediablemente estamos expuestos a algo dañino, como los humos de los automóviles, las ondas de los postes de teléfonos, etc., para limitarlos en lo posible.

Además, aunque estas cosas son dañinas, no está tan claro que lo sean gravemente. En cambio, el desarrollo de un niño es algo muy importante porque repercutirá en toda su vida y en la de los que le rodeen. Y el daño es algo claro, a corto plazo visible, cierto.

Además, siendo evitable (no como el ruido de los autos o de los aviones), ¿qué sentido tiene “dañarnos un poco”?

Por desgracia, a menudo, los padres son los primeros adictos y no pueden vivir sin televisión. (Y como tienen uso de razón, pueden inventarse mil razones para seguir viéndola).

Hablar de “dosis mínimas inocuas”, “demasiada televisión”, es como la campaña: “fume menos, sabe mejor”, diseñada para incrementar el consumo de tabaco. (Testimonio recogido por un servidor, de los trabajadores de los almacenes de tabaco: “cuando hay campaña anti-tabaco, se llenan los almacenes porque se sabe que subirá la demanda”).

Los publicistas saben (y explotan) la posibilidad de crear dependencia a los espectadores, tanto con técnicas públicas como con técnicas subliminales. Lo subliminal no es una leyenda urbana, es una herramienta fundamental en la publicidad, manipulación.

La vista graba más profundamente que otros sentidos

Recordamos escenas de películas que vimos hace mucho tiempo, en cambio no recordamos los sonidos o las palabras.

Daños a jóvenes y adultos

A los adultos la televisión les perjudica de otra forma, explicada en parte en este artículo.



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